Clones digitales y la nueva normalidad

El CEO de Zoom propone avatares que toman decisiones en tu nombre: Gente de Barro lo predijo en 2002 y la pregunta incómoda sigue siendo dónde trazas el límite.

Clones digitales y la nueva normalidad

Creado: 2024-06-17 08:23


Uno de los temas recurrentes en mis publicaciones desde hace tiempo es el de los Asistentes Virtuales. Lo que hace unos meses parecía un tema lejano, ahora se está integrando gradualmente en nuestra vida diaria, especialmente en el entorno laboral. Cada vez es más habitual que, al conectarnos a una videoconferencia, nos encontremos con uno o varios asistentes virtuales invitados por los participantes para tomar notas o resumir la reunión. Antes, las personas que los usaban solían explicar qué eran estos asistentes y por qué los utilizaban, e incluso pedían permiso, ya que muchos graban la reunión directamente. Ahora, esto se está volviendo tan común que a menudo ni siquiera se menciona.

A principios de junio, una entrevista de Eric Yuan, CEO de Zoom , a la revista The Verge, nos hizo levantar la ceja.

Zoom se convirtió en un gigante durante la pandemia, haciendo de la videoconferencia una parte esencial tanto en el ámbito laboral como en el personal. Algunos incluso llegamos a organizar cenas virtuales con el ordenador en la mesa y una pareja de amigos replicando la escena en su salón.

Ahora, Zoom es solo una más entre las aplicaciones de videoconferencia, con gigantes como Microsoft con Teams (Skype, comprada en 2011 por una millonada, ya ha sido absorbida), Google con Google Meet y Apple con FaceTime , además de una multitud de opciones adicionales como Webex , GoToMeeting , … y los servicios de videollamada de aplicaciones de mensajería y redes sociales como Slack , Discord , Line , Signal e incluso WhatsApp, que acaba de añadir la funcionalidad de compartir pantalla y aumentar a 32 los participantes.

Como mencionábamos, Yuan se lanzó al futuro proponiendo para Zoom los Clones Digitales , avatares personalizados que van más allá de las tareas que actualmente realizan los asistentes virtuales por nosotros. Además de grabar, tomar notas, resumir o asignar tareas, estos clones podrán tomar decisiones en nuestro nombre. Así es, se entrenarán con nuestros comportamientos para ser capaces de reemplazarnos y, según el CEO, liberarnos tiempo para otras actividades.

Una vez más, la ciencia ficción predijo todo esto.

Hace unos años, Jorge Gutiérrez me dejó el libro Gente de Barro , del escritor británico David Brin. La novela, escrita en 2002, se desarrolla en un futuro donde las personas pueden crear duplicados de sí mismas , llamados “dittos” o golems. Estos duplicados, que tienen una duración limitada, pueden realizar tareas en nuestro lugar y transmitir sus experiencias al original, conocido como “Archie” o “plataforma”.

En este fascinante universo, los dittos se fabrican en diferentes colores (y precios) según su función:

  • Verdes : Perfectos para tareas domésticas.
  • Grises : Ideales para el ámbito empresarial.
  • Ébano : Especializados en el análisis de datos.
  • Platino : Reservados para los muy ricos y casi indistinguibles de los humanos.
  • Marfil : Enfocados en el placer y la satisfacción.

Gente de Barro explora cómo estos duplicados pueden liberar a las personas de tareas tediosas y peligrosas, permitiéndoles disfrutar de nuevas experiencias y un mayor bienestar. Sin embargo, también generan desigualdad, ya que quienes pueden permitirse clones costosos pueden enviarlos a trabajar en su lugar y recibir de vuelta la información relevante de la jornada, mientras que aquellos que no pueden permitírselo deben realizar las tareas ellos mismos.

¿Vamos camino de la clonación?

Es interesante reflexionar sobre cómo la tecnología actual nos está acercando cada vez más a este tipo de innovaciones. Los clones digitales y asistentes virtuales no solo están transformando la manera en que trabajamos, sino que también abren un mundo de posibilidades para mejorar nuestra calidad de vida y eficiencia.

Pero, ¿estamos realmente dispuestos a aceptar este nivel de innovación? Imaginemos que todas estas tecnologías se implementan. Podríamos ver diferentes niveles de adopción:

  • Envío a mi clon virtual a esa formación aburridííísima que me ha asignado mi compañía, y me envía un resumen en un correo de cuatro párrafos.
  • Un gerente envía a su clon para que tome notas y le extraiga las tareas relevantes que se han asignado a su departamento (aunque esto es algo que algunos ya hacen con sus colegas de carne y hueso más de una vez).
  • Participo en una reunión donde la mitad de los asistentes son avatares virtuales, más o menos parecidos a la persona en cuestión, que debaten y dan opiniones como si fueran sus dueños.
  • Todos los asistentes a una reunión son avatares, y de esa sesión surgen estrategias, decisiones y tareas.

Probablemente estés más que de acuerdo con el primer punto y, a medida que avanzas en la lectura, sientas un escalofrío recorrer tu espalda.

¿Dónde está el límite?

Pues no lo sabemos. En este momento, nos cuesta imaginar que esta tecnología vaya a evolucionar en esa dirección y nos parece improbable llegar a algo parecido. Pero recuerda a tu tío, que decía: “nunca voy a tener móvil, el que quiera hablar conmigo que me llame a casa”. O lo ridículo que nos parecía ver a gente caminando por la calle con auriculares “que parecían pendientes”. Y no olvidemos aquella entrevista a Bill Gates en 1995, donde Dave Letterman se burlaba de él cuando afirmaba que todos tendríamos un ordenador en casa.

Quizás la velocidad a la que la tecnología, y últimamente la IA generativa, está trayendo innovación sea tan rápida que nos esté superando. Pero ten en cuenta que nada de esto se va a “desinventar”. Hay tecnologías que están aquí para quedarse y, para bien o para mal, transformar la sociedad en la que vivimos. Nuestra responsabilidad es asegurar que estas innovaciones no se nos vayan de las manos y que no deshumanicen nuestra vida. Debemos aprovechar estos avances para vivir mejor, tener más tiempo libre, adquirir más cultura y ser más críticos. Esa es nuestra tarea, está en nuestra mano, y no podemos delegarla en ninguna regulación.

Si todo esto avanza en la dirección que parece, que habrá que verlo, ¿dónde vas a trazar tú el límite? ¿Nunca enviarás a tu clon a una reunión, o esperas con ansias la posibilidad de crear tu avatar y liberar tu agenda?

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