Herramienta vs producto
En 1981 nadie sabía qué hacer con el primer sampler digital. Con la IA pasa algo parecido: tenemos la herramienta, falta la caja de disquetes con los casos de uso medio montados.
Herramienta vs producto
En 1981 salió a la venta el
Emulator. El primer sample musical digital. Podías grabar cualquier sonido de la naturaleza y usarlo como un instrumento. Costaba 10.000$ y el primero lo compró Steve Wonder. Sólo se vendieron 20 unidades, en parte porque era un porrón de dinero y en parte, en palabras de Marco Alpert, director de marketing de E-MU, los visionarios fabricantes, “la gente no sabía qué hacer con él”. No había un paradigma con el que la gente estuviese familiarizada.
Dice mucho de lo radical de la innovación que habían introducido en el mercado que, aunque permitía capturar cualquier sonido del mundo y hacer de eso algo musical, sólo consiguió empezar a vender porque incluyó unos disquetes con sonidos que se vendían con el aparato. Podías usarlo sin hacer tú mismo la parte más creativa. Años después se empezaron a samplear masivamente todo tipo de sonidos.
Escuchaba esta semana en un podcast a un experto en
IA que, en una cena con unos amigos, intentaba explicar el potencial de la herramienta y sus interlocutores no veían aplicación por ningún lado. Tenemos la herramienta pero falta el producto, la caja de disquetes con las soluciones medio montadas. Y falta también que los usos se empiecen a democratizar, más allá de los Steve Wonder que ya lo usan, y los más espabilados empiecen a darse cuenta de cómo esta tecnología les puede ayudar.
Como siempre, encumbramos las ideas y las enterramos poco tiempo después sin dar tiempo al mercado a digerirlas. Si aún no ves usos de la inteligencia artificial para ti no creas que es porque no los tienen. Paciencia y aprendizaje. Verás como acaba cayendo todo donde debe.