Llevas años trabajando como tu software te deja trabajar
El software empresarial ha congelado durante décadas la forma de pensar el negocio; la IA puede volver líquida esa capa y eso lo cambia casi todo.
Llevas años trabajando como tu software te deja trabajar.
No como necesitas o como sería óptimo. Como te deja.
Tu CRM decidió qué es una oportunidad. Tu ERP decidió qué es un coste. Tu herramienta de tracking decidió cómo se mide el trabajo, y tú adaptaste tu negocio a esas definiciones no porque fueran las correctas sino porque eran las únicas.
Y no es solo tu negocio, son todos los negocios del mundo. Mira alrededor: los negocios se dividen en los que no hacen nada y van a ojo, los que sobreviven con una pivot table en Excel, los que tienen un panel en Power BI, y los que se han gastado un pastizal en un Tableau sobre SAP. Cuatro categorías y cuatro niveles de sofisticación, pero todas con el mismo problema de fondo: el modelo conceptual del negocio está hardcodeado en el software. Puedes cambiar campos, añadir etapas, crear dashboards, pero no puedes cambiar la forma en la que el sistema piensa tu negocio sin romperlo todo.
Esta semana leí un artículo que hablaba de “la muerte del software”. El título es clickbait, pero me dejó pensando en algo que llevo tiempo pensando y hablando con el equipo, sobre todo con Jorge Gutiérrez y Gedeón Domínguez Torán: el problema no es que el software sea caro o difícil de cambiar, el problema es que estandariza tu manera de pensar el negocio.
En diciembre del 24, Satya Nadella, el CEO de Microsoft, soltó en un podcast “el SaaS ha muerto”. Lo dijo así, sin anestesia y generó ruido, titulares, y mucha gente se lo tomó como clickbait de CEO pero, si rascas un poco, lo que está diciendo tiene sentido: las aplicaciones de negocio actuales son bases de datos con lógica embebida y una interfaz encima. CRUD (el acrónimo de escribir, leer, actualizar y borrar, las cuatro operaciones que puedes hacer en una base de datos) con maquillaje, y eso tiene fecha de caducidad. ¿Por qué? Porque la lógica de negocio ya no necesita estar hardcodeada en el software. Puede vivir en una capa de interpretación.
Hasta ahora, si querías saber cómo iba tu negocio, tenías que definir antes qué métricas importaban, crear los campos, forzar a la gente a rellenarlos bien, agregar, y mirar un dashboard. El proceso era: modelar antes, medir después. Y rezar para que lo que modelaste hace dos años siga siendo relevante.
Ahora empieza a ser posible otra cosa: capturar datos con fricción mínima, guardar todo en bruto, y dejar que un modelo reconstruya el sentido después. No te dice solo qué pasó; te dice por qué pasó, si es sistémico o puntual, qué palancas tienes. Eso no es un dashboard mejor. Es razonamiento organizativo asistido.
Esto cambia tantas cosas que no cabe en un artículo. Cambia qué datos tiene sentido estructurar y cuáles no. Cambia cómo diseñas procesos internos. Cambia quién decide qué significa “rentable” o “productivo”. Cambia el rol del software en la empresa: de sistema que dicta a infraestructura que registra. Y sí, como dijo Satya, también cambia qué SaaS tienen futuro y cuáles se van a convertir en commodity.
En los próximos días voy a intentar sacar tiempo para escribir una serie de artículos y bajar al barro: un caso real donde esto ya está pasando, qué pasa cuando dejas de forzar a la gente a clasificar su trabajo en desplegables, y por qué el software caro existe para compensar la ausencia de interpretación. Pero la idea central es esta: durante años, el software empresarial ha congelado la manera de pensar el negocio. La IA vuelve líquida esa capa.
Y eso, para bien o para mal, lo cambia todo.
Referencias: - The Death of Software 2.0 (A Better Analogy!) - Fabricated Knowledge - Satya Nadella en BG2 Podcast, diciembre 2024